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    Smart City Expo Cali: La ciudad bio-inteligente

    El 30 de septiembre y el 1 de octubre, Cali fue sede por primera vez de Smart City Expo, la red de ferias de ciudad inteligente que opera Fira Barcelona y que en Colombia organiza Corferias. Dos días en el Centro de Eventos Valle del Pacífico, bajo el lema «Ciudades biointeligentes: innovación para la vida», con más de 75 panelistas nacionales e internacionales y una asistencia proyectada de más de 3.000 visitantes.

    Estuve los dos días, en dos papeles distintos en la muestra comercial acompañando a Sysman —empresa colombiana y miembro de FIWARE— y como mentor de la hackathon Smart City desde el Marso FIWARE iHub. Es decir: una parte del tiempo estuve del lado de quien vende, y la otra del lado de quien acompaña a quien construye. Esa doble posición es justamente lo que hace interesante lo que vi.

    Lo que la feria nos presentó al ecosistema

    La agenda se organizó en cuatro ejes: movilidad inteligente y conectividad territorial; ciudades seguras, resilientes y saludables; medio ambiente y energía sostenible; e innovación pública, creatividad y tecnologías emergentes. La edición de Cali le agregó un marco propio —biointeligencia, biociudades— que en el papel suena a adorno y en la práctica le dio al evento una pregunta que las otras sedes no se hacen igual: qué significa una ciudad inteligente en un territorio cuya principal ventaja competitiva es la biodiversidad.

    Hubo delegaciones internacionales y presencia de gobiernos locales de la región. La Municipalidad de Córdoba, en Argentina, presentó su experiencia GovTech. El alcalde Alejandro Eder planteó que la feria se vuelva anual en Cali. El segundo día giró hacia las universidades como actor central del ecosistema.

    La hackathon: tres retos, doce equipos

    Para Cali es importante recuperarse después del sismo del 10 de agosto, por ello ha emprendido desde la institucionalidad y los diferentes sectores estrategias y acciones que van desde lo económico y social, hasta la infraestructura.

    Por eso, el Smart City Expo Cali se convirtió en el escenario ideal para aportar con ideas, propuestas y prototipos a tres retos de ciudad. El primero de ellos, la optimización en la ejecución de rutas de apoyo al sector empresarial, porque si hay empresas, hay empleo, hay comercio y eso deriva en recuperación económica.

    El desastre evidenció la necesidad de fortalecer la ciudad y la ciudadanía para el uso de espacios públicos como zonas de atención y posible albergue transitorio; en este reto los equipos trabajaron en fortalecer las capacidades de resiliencia de la ciudad, con tecnologías y educación ciudadana.

    El tercer reto abordó desde el deporte y la recreación, la recuperación de la CicloVida como punto de encuentro social, soportando en herramientas digitales las mediciones y seguimiento de los resultados de diferentes estrategias.

    Fue genial ver en la hackathon a estudiantes universitarios, emprendedores, empresarios y entusiastas que con sus ideas y propuestas inician un camino de fortalecimiento de capacidad de la ciudad para hacer eso que todos pensamos pero no ejecutamos, en otras palabras, entre todos hacer que las cosas pasen.

    La brecha que se ve cuando estás en los dos lados

    Mientras la hackathon nos llevó a las ideas, propuestas y deliberaciones de si esas eran las rutas a seguir, la muestra comercial y proyectos académicos dejaron ver que Cali y su ecosistema local se están fortaleciendo con algunas soluciones de calidad en software que más allá de las típicas herramientas de tableros, están abordando escenarios de generación de valor con los datos y el uso de la IA. Como lo hemos dicho y visto en otros escenarios, los sistemas y soluciones con cartografía dominan los escenarios y es claro, si sabemos dónde estamos, podremos saber para dónde vamos.

    Vale la pena mirar las dos listas juntas. La ciudad pidió rutas de apoyo empresarial, espacios públicos listos para recibir gente y una CicloVida que vuelva a ser punto de encuentro. La muestra comercial trajo cámaras, tableros y drones. Ninguno de los tres retos se resuelve con una cámara: dos son problemas de coordinación y de comportamiento ciudadano, y el tercero es de medición de algo que todavía no se mide o se debe medir con mayor capacidad que la actual. No es que la oferta sea mala — es que está contestando otra pregunta.

    La muestra comercial de esta primera edición fue compacta, dominada por los sistemas de videovigilancia, el software de tableros de control y drones. Seguro en la próxima edición, en 2027 se ampliará para beneficio del mercado regional.

    Lo que me llevo de Cali

    1. Ahora Cali Inteligente dejó de ser un proyecto institucional para ser un concepto de todos. Si bien así ha sido siempre, ahora se fortalece con la participación de otros actores, la pertinente participación de la academia y la presentación de resultados a la ciudadanía, mejor dicho, se demostró que no solo es discurso.
    2. Cali le está compartiendo al mundo que puede ser o es un referente para explorar soluciones basadas en la naturaleza y lograr el equilibrio entre desarrollo urbano, resiliencia y biodiversidad.
    3. Una hackathon de Smart City, una gran experiencia en donde el sentido de pertenencia de los equipos se evidenció cuando me dijeron: esta idea es para ayudar a todos en Cali, porque nos estamos recuperando y queremos aportar.

    Una vez leí que Tim O’Reilly recogió una vieja definición de gobierno: lo que hacemos juntos porque no podemos hacerlo solos y eso sucede hoy en Cali, muchas entidades, universidades, empresarios y ciudadanos confirmando que en Cali es donde debes estar.