¿… y Colombia para cuándo?

Por asuntos de trabajo entre otros, había dejado este Blog como uno más de los que hay en Internet desolado y sin mayor atención, hoy casi tres meses después de la ultima entrada publicada y mientras realizo un backup, regreso.

Mucho ha sucedido en estos primeros meses de 2014, separación de territorios, conatos de guerra entre potencias, completar tres años de cruda guerra civil en Siria, más escándalos de espionaje de la NSA, lesiones de jugadores de fútbol que preocupan a los hinchas por su incierta participación en el mundial y la situación en Venezuela que a todas luces para los que no vivimos allí es prácticamente una represión por parte del gobierno hacia los mismos venezolanos que en algún momento juró proteger.

Precisamente esta semana vi varios vídeos publicados en YouTube por parte de ciudadanos y estudiantes venezolanos en donde ya hay más que las duras imágenes de enfrentamientos entre los manifestantes y las fuerzas armadas del estado y otras al parecer no muy legales pero auspiciadas por el gobierno, hay narrativa que complementa con los puntos de vista y las razones de las manifestaciones que por más que se quieran realizar de forma pacifica han cobrado victimas de lado y lado. Uno de esos vídeos es el de la diputada opositora que ha ganado miles de seguidores más allá de Venezuela.

httpv://youtu.be/p6mPR25qfu8

Es preocupante, alarmante y muy delicada esa situación; la cual muchos esperamos que se logre resolver para bienestar de todos y cada uno de los venezolanos, con los cuales compartimos tanta historia y hermandad.

Pero sin desconocer la gravedad de la situación en Venezuela y otras más a nivel mundial creo que muchos colombianos estamos siendo indiferentes ante lo que sucede hoy en nuestro país y parafraseando a la diputada venezolana; la indiferencia y silencio nos hace cómplices.

Los hechos; los actuales para no remontarnos a los mas de 50 años de luchas internas, como país mediático que somos hemos reaccionado semana a semana con los distintos escándalos que se presentan en las entidades e instituciones del estado, así mismo con las imágenes que muchos solo conocen en las pantallas de sus televisores de pobreza y miseria en varios lugares del país como Buenaventura por citar un ejemplo, o la noticia ya habitual del asesinato de policías o soldados y digo habitual porque desde hace tiempo es para muchos de nosotros algo que pasa y pasa, algunos lo llaman el precio de la guerra, algo en lo que sin duda no estarán de acuerdo las madres, esposas, hijos y familiares de esas victimas. Continuando con la lista de hechos encontramos los diálogos de paz con la guerrilla que tienen como propósito el fin de la guerra hoy encarnada en una campaña proselitista de múltiples colores que se activa de jueves a sábado y que enfrenta en otro flanco al enemigo que representa según la teoría a la centro derecha del país. Quizás algunos no se han detenido a pensar que en la EPS el portero, porque es este el que actúa como medico de triage, nunca te pregunta en su “inmensa sabiduría” si eres de derecha, izquierda o del centro, no importa, igual recibirás un analgésico y orden para tres meses después lograr consulta con el especialista, en el mejor de los casos. Sumemos a estos hechos las crisis del sector agrario, la misma crisis que vengo escuchando desde que unos familiares tenían una finca cafetera en Chinchina y es tan grande que hoy casi 25 años después no se ha solucionado. El resumen entonces de los hechos es la corrupción.

La corrupción que abarca todos los sectores de nuestro país es la principal causa de todos los males que vivimos y lo más triste es que somos todos nosotros los que por acción u omisión nos convertimos en cómplices. No interesa que organismos internacionales digan que con recientes estudios realizados en el país se logra establecer un avance en transparencia porque eso es mediático, es discurso y es falso porque aun tenemos que ver como se explota sin títulos mineros, sin regulación sin ningún concepto ambiental el río de mi ciudad natal para beneficiar a particulares que se están robando los recursos de los ciudadanos o como se desvían recursos de inversión social para las campañas de los aspirantes al congreso que cuentan con el favor de mandatarios municipales y departamentales, como los kits escolares o mercados que por una lado de la bolsa tienen la imagen institucional y por el otro la del candidato que se apoya.

En ocasiones los colombianos pensamos que solo se habla de corrupción cuando hay dinero de por medio, pero no es así. La corrupción es hasta, lo que vemos con pasiva actitud, cuando se viola toda la normatividad de un Plan de Ordenamiento Territorial para permitir el uso indebido del suelo en una zona residencial o escolar, la respuesta más común es: pues dejémoslo que eso no molesta a nadie. Y es que en nuestro país a nadie le importa nada hasta que nos pasa a nosotros o alguien que queremos; pues si a alguien le roban el celular en la calle y de paso le propinan una puñalada entonces la respuesta es para que se puso a hablar por celular en la calle, pero si le pasa a alguien de nuestra familia o a uno mismo entonces las calles están inseguras y las autoridades no sirven para nada. Este post podría ser interminable citando ejemplos sobre esa actitud que tenemos de reaccionar a lo mediático como la encarnación de los valores civiles y democráticos refiriéndonos a todo, opinando y juzgando sin mayores argumentos que los que da un periodista en la comodidad de su oficina o el estudio de televisión, así como la señora que condena la falta de gestión y la responsabilidad de las autoridades en el Casanare por permitir que año a año se acabe con los recursos naturales y que hoy han cobrado la vida de más de 20.000 animales de diferentes especies en la Orinoquia pero lo dice mientras desperdicia litros y litros de agua lavando la acera y regando las plantas del jardín.

Nos preocupa la libertad de expresión y la represión en Venezuela, nos ocasiona tristeza la muerte de nuestros hermanos en el país vecino, la escasez de alimentos y nos hierve la sangre al ver las mentiras de ese gobierno, pero dejamos en manos de la suerte lo que pueda pasar en nuestro país porque somos cómplices silenciosos de los que compran votos y los que deciden creyéndose los dueños de las ciudades que hacer con nuestros recursos. Muchos dicen que nos queda como camino dar la lucha en las urnas pero ante ese sistema electoral corrupto al parecer la pelea esta prácticamente perdida.

El camino pueda estar en la veeduría ciudadana, en despertar conciencia que así la guerra que a acabado con miles de vidas a lo largo de años y años termine hoy, la guerra contra la corrupción no termina, pues debemos darla todos juntos, unir nuestros talentos y habilidades para el beneficio de todos, dejar de escribir posts un domingo y salir a activar un nuevo pensamiento que nos aleje de esa pasividad que nos adormece y nos deja a merced de la voluntad de unos pocos que consideran y que están logrando repartirse el país entre ellos mismos.

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