La ridícula y sometida “clase política” de Tuluá

Escribo este post desde la sala de espera de Urgencias del Hospital Departamental Tomás Uribe Uribe que por cierto esta llena de carteles exigiendo al Gobernador del Valle el concurso para gerente y según los carteles la actual gerente no cumple.

Como debo esperar aquí un rato, he aprovechado para leer la comentarios, noticias y publicaciones en diferentes medios y las redes sociales sobre este año electoral.

El resumen para el caso de Tuluá da tristeza; más de 15 precandidatos a la Alcaldía, todos haciendo campaña desde ya para lograr el aval de algún partido político, cabe notar que algunos partidos tendrán consultas internas u otros mecanismos para definir su candidato. Llama la atención y hasta genera alerta el perverso método del partido de la U para definir su candidato: una encuesta para determinar cual de los precandidatos tiene la “aceptación popular” y por ello entonces recibirá el aval.

Esta situación ha llevado a que muchos  precandidatos de esa y otras colectividades, porque la doble militancia es un ser mitológico, estén desde el año anterior realizando torneos deportivos, bingos, conciertos, ciclopaseos, “obras de caridad”, encuentros para hablar  “de frente” con la comunidad, hasta recorren los barrios para tomarse fotos con los habitantes “menos favorecidos y humildes porque ellos son su razón para trabajar”. Todo un circo mediático financiado en últimas con nuestro dinero a través de truculentas contrataciones con la Alcaldía de fundaciones, ONGs entre otras figuras que de un momento a otro realizan desde capacitaciones hasta eventos, desayunos y actos culturales.

Pero para muchos eso no importa porque así es la política, concepto errado porque eso es politiquería y esa famosa encuesta es el mejor ejemplo de ello, porque una sola persona, léase bien, una sola persona definirá la suerte de más de 200.000 habitantes. El resultado de esa encuesta traerá junto con el aval de la U, todo el poder de las “empresas electorales ” que tienen desde carpas, sillas, transportes y hasta votos fijos, traerá la vista gorda de la Administración Municipal para ofrecer garantías y equidad en el proceso electoral, traerá el compromiso completo de ineficientes concejales que buscaran perpetuar su estadía en la corporación y solo ejercer control cuando se vean afectados sus intereses y bolsillos y no la comunidad. Recordemos que la comunidad solo tiene valor para ellos cada cuatro años.

Lo ridículo de esta sometida “clase política” es que debe esperar que una señora desde Cali les defina quién y cómo va, a que se deben someter y que deben entregar del patrimonio de todos los tulueños, quiénes deben contratar, hasta quiénes debe estar frente a las secretarías.

Pensándolo bien no se quienes son los sometidos, la “clase política” parroquial que se rinde ante el poder y dinero de la señora Toro porque de ideas no hay nada o nosotros los tulueños que vemos cómo día a día esa jauría acaba con la ciudad y no hacemos más que esperar cuantos muertos salen en la última página del semanario de la desinformación, cuáles serán los artistas de la feria o cuando volveremos a ser el centro de las noticias pésimas a nivel nacional.

Luego de esperar unos minutos el médico atendió a mi hija a pesar que la EPS solo tiene convenio para Urgencias Vitales con el hospital. Gran vocación la del médico. Y yo que pensaba que la firma de la ley estatutaria de salud ya había cambiado todo este berenjenal que es nuestro sistema de salud.

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  1. Que triste verdad, lo más triste es que la gran mayoría pensamos igual, pero nuestra revolución (incluida, con respeto a quienes hacen más), se volvió virtual, quizá es es la más cómoda o por donde podemos protestar. Queremos más, somos una generación que sabe que las cosas no van bien, nos cansamos de politiquería, me parece irrisorio más de 200 candidatos al concejo, por no ir más lejos, prometiendo lo que la gente quiere escuchar y no lo que realmente pueden hacer, prefiero un candidato centrado, que realmente se comprometa en una campaña real, una campaña centrada en las cosas que se puedan llevar a cabo y no en una campaña amañada para complacer a los oídos de los incautos (dicho de manera elegante) o de los ilusos; que creen que les va a tocar su cuota, porque la compinchería se acabará en el momento de la elección, escojamos con la cabeza, tal vez el que menos prometa será el que más dará, porque realmente pensó en lo que propuso. PENSEMOS ANTES DE VOTAR, MENOS ES MÁS.

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